“Cuando el pueblo se decida a luchar
hasta el fin no habrá ninguna potencia
que pueda ser superior a la potencia
de ese pueblo que quiere su libertad”.
Camilo Torres Restrepo
“Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba”.
Miguel Hernández
Asistimos a un mundo convulsionado, por todos los rincones del planeta se presentan revueltas populares , son derrocados gobiernos, comienzan revoluciones, cada una con sus particularidades pero también con elementos transversales. Algunos intelectuales plantean que estamos viviendo una época de agite social parecida a aquella del siglo XIX que estalló en Europa por allá en 1848 y que enterró la Europa monárquica de la restauración y abrió las puertas a la consolidación del capitalismo maduro. Las luchas del presente, desde luego, presentan características muy diferentes a las de aquella época; éstas trascienden el continente europeo y abarcan países de África, Asia, Europa y América; claro está, cada una con sus características. No podríamos meter en la misma bolsa la situación de Europa con la de África y mucho menos la de América. Además de esto la sociedad que está en crisis es aquella que se abrió pasó con esas revoluciones de 1848 y que se transformó de tal manera hasta llegar a lo que conocemos hoy en día como globalización neoliberal.
Ese sistema hoy se encuentra en crisis, y cuando decimos crisis no nos quedamos solo en los elementos económicos. La democracia representativa-liberal ya no es suficiente y existe una necesidad de buscar nuevos horizontes en el ejercicio de la política. En general, la civilización tal y como la hemos conocido desde el mundo occidental en el último siglo se enfrenta a unos retos sin precedentes, nos adentramos en una crisis mucho más profunda que puede conjugar lo económico, lo cultural, lo político, lo ambiental; es una crisis como difícilmente hemos visto en otras ocasiones en la historia de la humanidad. Tenemos que tener siempre claro a qué nos enfrentamos, puesto que sin saber dónde estamos parados no podremos avizorar de manera eficaz el horizonte que la humanidad pide a gritos.
En este contexto de luchas saludamos el encuentro al que ustedes asisten hoy, desde un lejano rincón del mundo, una ciudad llamada Cali en ese territorio tan convulsionado llamado Colombia, nos place poder tender lazos de solidaridad y fraternidad, que ojalá pudiéramos transformar en algo mucho más sólido y que sirva para impulsar las distintas luchas que emprendemos a ambos lados del Atlántico. Acá, en este pedazo de planeta que algunos han osado denominar el continente de la esperanza, América Latina y el Caribe, hemos aprendido muchas lecciones durante este largo trasegar, pero de todo eso que decimos hemos aprendido quisiéramos compartir con ustedes una lección que consideramos central: la importancia de la unidad de los sectores revolucionarios y de todos aquellos que propenden por un nuevo mundo posible. Este ha sido uno de los elementos más importantes y a través del cual hemos logrado conquistar muchas de las victorias que hemos logrado en este continente.
Si observamos los retos a los que se enfrenta la humanidad hoy en día, veremos que la forma en que abordamos las discusiones entre revolucionarios y terminan fragmentándonos y encerrándonos en peleas entre nosotros mismos, situación preocupante y contraproducente. La atomización de las luchas y, peor aún, de los luchadores no es el camino hacia la transformación del mundo. En este sentido, resulta necesario enfatizar la búsqueda de puntos comunes entre los (as) luchadores populares y no tanto profundizar en las diferencias existentes, lo cual no quiere decir anular las diferencias que son naturales y necesarias en la construcción de una sociedad diferente.
Desde la humildad de nuestras apuestas y nuestras visiones queremos sembrar esa semilla en ustedes, esperando que florezca en un frondoso y poderoso árbol que lleve adelante las luchas que el pueblo necesita y así conseguir las victorias que la humanidad pide a gritos. Nosotros y nosotras, organizaciones y personas que confluimos en uno de los espacios de unidad de organizaciones sociales y políticas del Departamento del Valle del Cauca denominado Dibujando Caminos, y a nivel nacional como participantes del Congreso de los Pueblos, nos place mucho extenderles nuestras manos y puños en alto en este importante encuentro que realizan en la Comunidad Valenciana del Estado Español.
Esperamos este encuentro cumpla con las metas trazadas y cuyas conclusiones sirvan para fortalecer las importantes luchas que libran todos ustedes. Finalmente, con Allende decimos: “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.
Con amor y aprecio;
Dibujando Caminos – Valle del Cauca
Congreso de los Pueblos – Colombia
Julio de 2013
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