Ante los últimos acontecimientos represivos sufridos por las movilizaciones del 22M y el movimiento estudiantil en las jornadas de huelga convocadas esta semana en la Universidad Complutense de Madrid, desde la Coordinadora Anti-Represión de la Vega Baja queremos denunciar las detenciones indiscriminadas sufridas por las compañeras en la lucha por defender los servicios públicos, y en particular en este caso, la educación pública y de calidad.
Alrededor de 50 personas fueron detenidas en el desalojo de la Universidad por orden del vicerrectorado de la Complutense, entre ellas se encontraban algunas compañeras de Murcia y Orihuela. Con estas acciones quieren criminalizar a todas aquellas que nos movilizamos y organizamos, pretenden que, ante el asalto que está sufriendo la educación, no alcemos la voz, no la defendamos, que nos crucemos de brazos o nos enseñarán a tenerlos cerrados, pues la letra con sangre entra. Volvemos, como en tantas otras esferas de la vida, a tiempos pasados en los que la policía entraba a la universidad a reprimir a las que se atrevieran a defender sus derechos y los de todas. Ante este panorama queremos lanzar un grito, firme y claro: ¡Basta ya de represión ideológica!
Creemos necesario destacar que este no es un hecho aislado sino que forma parte de la subida general en la escala represiva de los últimos años. Como hemos podido comprobar, las movilizaciones han ido incrementándose tanto en frecuencia como en número de asistencia y fuerza, indicador de que la correlación de fuerzas está cambiando y desde los altos cargos comienzan a sentir el descontento legítimo del pueblo por el expolio de unos derechos que, como ahora estamos intentando conservar, se consiguieron con lucha. Conforme aumenta la organización de las trabajadoras, estudiantes y paradas, la represión por parte del estado y sus organismos ejecutores también crece. Pretenden criminalizar a todas aquellas que luchan por los servicios públicos, por nuestros derechos.
Quieren infundirnos el miedo, sin tener en cuenta que éste no lo impone quien quiere, sino quien puede, y nosotras estamos cambiando las tornas. No dejemos que consigan imponernos la doctrina del terror, luchemos sin miedo por nuestros derechos, no consiste en valentía, sólo se trata de ser libres.
¡Solidaridad y lucha!
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